La misma canción

la misma canción

Escuchó la canción de nuevo, solo la escucha los días once de cada mes, ‘Jueves’ de La Oreja de Van Gogh. La melodía acompaña a sus pensamientos y revive aquel fatídico once de marzo. Él no tiene ninguna historia romántica como la de la canción, pero viajaba en uno de aquellos trenes. Él lo vivió. Él no perdió a ningún familiar ese día, es más, se salvó. Salvó su vida, pero algo se marchó para siempre. Su sensación de vivir sin miedo. Por eso, y aunque ya alguna decena de especialistas en salud mental le hayan repetido que tiene que probar a dejar de repetir la misma acción en los mismos días sigue siendo incapaz.

No es un arranque de flagelación, ni tan siquiera de homenaje. Simplemente dedica cinco minutos de su vida a imaginar a una chica y a un chico que llevan coqueteando cierto tiempo, sin atreverse a dirigirse la palabra, solo con el lenguaje de las miradas, jugando a hacerse los encontradizos. Lo imagina a él, con una mochila negra colgada a su espalda, y escuchando música con su reproductor que sus padres le han regalado hace unos meses. En pie, sosteniéndose con soltura sin estar sujeto a nada. La imagina a ella, con una carpeta en sus manos y un bolso de Desigual colgando de su brazo izquierdo. Ella siempre encuentra sitio, pues se sube mucho antes que él, en un asiento con ventanilla, por la que va mirando cuando no está leyendo una novela, o los apuntes de la facultad. Seguramente estudie ciencias políticas, o psicología, qué más da. Cuando llega a la estación en la que sabe que sube él, lo busca, pega su cara a la ventana, dejando el vapor de su respiración agitada. Y le observa, hasta que sus ojos se encuentran. Se sonríen. Quizá él se llame Hugo, quizá ella se llame Lucía.

Esa mañana Hugo no lleva cascos, y Lucía no está leyendo esta vez. Y Hugo se acerca, ella no sabe muy bien qué hacer, se coloca un mechón de pelo detrás de la oreja, y en ese momento parece que el tiempo se para. Se dirigen unas palabras, pero sus gestos quieren derribar la incapacidad de decir nada, dos manos que se unen. Lucía que se pone en pie, Hugo que no aparta su mirada. Un vagón lleno, que les impulsa a acercar sus cuerpos, sus labios inquietos parecen mariposas sin alas.

Y de pronto, todo se acaba. Está tumbado en el suelo. Y tras unos segundo de silencio. Gritos, lloros, dolor. Sangre. Incertidumbre. Miedo. Se  puede mover, se arrastra entre escombros, dolor. Para. A lo lejos sirenas, bomberos, policía, ambulancias. Terror. Muerte.

Despierta en la habitación de un hospital. Noticias en la tele. Atentado. Trenes. Madrid. Está vivo. El sonido de lo que debe ser sus  constantes vitales se dispara, pinchazo, se duerme.

Escucha la canción de nuevo, es  once de septiembre, imágenes en los informativos reviven el 11-S. Y recuerda a Hugo y Lucía, y ahora no sabe si existieron o no. Si les dio tiempo a darse un beso, “el último soplo de su corazón”.


Vídeo y canción en la que está inspirada el relato : “Jueves”, La Oreja de Van Gogh

 

4 Comments on La misma canción

  1. Preciosa historia en una fecha trágica. Mención a la canción elegida que es magnífica.

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