Depresión. Basta de estigmas y tabúes

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Un sábado cualquiera no te apetece mucho salir, no te encuentras bien. Te dices que igual es que es un mal día, que tienes mal cuerpo.

Al día siguiente te cuesta un poco más y añades al combo una pizca de ansiedad y cierta tristeza. Le quitas importancia.

Esos días se convierten en una semana. Donde la ansiedad ha aumentado, y te has sorprendido llorando.  Cuando te das cuenta llevas un mes en el que no has salido de casa. Pensarlo te da pánico. ¿ Y si te encuentras con alguien?

Y puede, además que pase algo, que por las noches no duermas, que sean las tres, las cuatro de la madrugada y te sorprendas fumando en la terraza de tu casa.

Ya no trabajas, no haces nada. Y tu mente te castiga. Ella va por un lado y tú vas por otro. Los pensamientos se agolpan como una pila en la cesta de la ropa sucia pero a velocidades imparables.

Te van castigando, porque aún no sabes qué pasa. Vas dando excusas a los que te rodean y es que no puedes verbalizar nada de lo que te consume.

Los miedos son enormes monstruos que te acechan. Y cuando más débil estás aparecen.

No sales de casa ni a comprar el pan, no duermes, comes muco o no comes nada. Y lloras. Y te ahogas. Te alejas de tus amistades, te aíslas.

Pero hay un día que con ayuda de las personas que más te conocen, aquellas que han visto que has dejado de ser, y que empiezas a tener miedo de tus propios pensamientos y quieres que esto pare. Por fin  pides ayuda.

Y el camino no es fácil, ni todo cambia de un día para otro, pero cambia. Y no es una línea ascendente que va desde el suelo hasta el cielo, de cero a cien, no. Es una línea llena de picos que suben y bajan. Lento pero seguro.

Y cuando va pasando el tiempo te sorprendes riendo, pero riendo con tantas ganas como cuando antes llorabas. Y otras te sorprendes tarareando una canción de ese artista al que tanto admiras. Incluso escribiendo un texto para dar visibilidad a una enfermedad que sufren miles de personas en el mundo. La depresión. Que según lees en un artículo de la revista ‘Muy Interesante’ , la OMS dice que las mujeres tienen casi el doble de posibilidades de sufrir un episodio a lo largo de su vida que los hombres.

Y luego está el estigma social, el tabú de las enfermedades mentales. ¿ Cómo crees que se toman esta enfermedad en el ambiente laboral? Seguro que has escuchado: “mucho cuento es lo que tiene”, o ” tanta depresión no tendrá si le vi o la vi en tal sitio”.  Y esas personas nunca se han parado a pensar que quizá, o lo más seguro es que estar en “X” lugar sea parte su tratamiento, que intente salir de casa, que se enfrente a su más que probable agorafobia, uno de los síntomas que presentan algunos pacientes con depresión, o simplemente que la apatía elevada a la enésima potencia, tu psicólogo/a te pauten como parte esencial para tu recuperación que salgas de casa.

Es por eso que muchas personas prefieren llevar en secreto, salvo en su círculo más cercano, la enfermedad por la que están pasando, y no nombrar bajo ningún concepto la palabra depresión.

Es probable que algún ignorante/ listillo  te mande a trabajar o descargar un camión de sol a sol, y te diga el socorrido: ” ya verás como se te quita todo”. Y dependiendo en qué momento estés no tienen ni idea del daño que te pueden hacer, porque para machacarte ya te tienes a ti y tus pensamientos solitos.

Y volviendo al artículo citado anteriormente , y cito textualmente: ” Unos 73 millones de mujeres son diagnosticadas al año en todo el mundo, siendo el suicidio la séptima causa de muerte entre las mujeres de 20 a 59 años”.

Quizá sabiendo esto estas personas sin ningún tipo de empatía se  piensen esos comentarios un poco mejor antes de soltarlos tan a la ligera.

Hace no mucho tiempo, Andrés Iniesta, alguien que prácticamente todas y todos conocemos, habló públicamente de la depresión que sufrió hace algunos años. En dos ocasiones, que yo tenga constancia y en programas de máxima audiencia.

Considero que haciéndolo ayudó a que tomemos conciencia de que la depresión no debe ser tabú, que todos podemos enfermar, te llames Iniesta, Isabel, sea tu vecina la del 4º, tu madre, tu hermano o tu hijo.

Que de la depresión se sale. Que hay otras enfermedades mentales aún más incapacitantes que esta, pero en las que no puedo profundizar porque me falta información, pero que me consta que se necesitan más recursos por parte de la sanidad pública. Que se necesita dotar a los centros de salud de atención primaria de psicólogas y psicólogos, ya que hay muchísimos por no decir la mayoría donde no los hay, y se tienen que hacer cargo los médicos de familia. Y si necesitas terapia, y en el caso de que tengas recursos costeártelo en la sanidad privada.

Y por último, el estrés, la ansiedad son avisos de que algo no va bien. Cuídate.

Y si en algo de lo que has leído te sientes identificada o identificado pide ayuda ¡ ya!.

La salud mental también cuenta.

 

 

4 Comments on Depresión. Basta de estigmas y tabúes

  1. Eso es llamar las cosas por su nombre con un mensaje precioso de que si se puede.
    Felicidades.

  2. Gracias por tus palabras isa, inspiradoras para todos!

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